EL CORREO

Hasta el 4 de marzo apenas hay información sobre Vitoria-Gasteiz en El Correo. Por lo tanto, cualquier persona que únicamente estuviese al tanto de lo que sucedía en Álava a través de le lectura de este diario no se imaginaría lo que tuvo lugar el 3 de marzo. De hecho, en el número correspondiente al 2 de ese mes la única noticia que aparece sobre la capital alavesa, que ocupa un tercio de la página, tiene el siguiente titular: “Vitoria: se inicia la vuelta a la normalidad”.

En esta noticia se informa de que, después de
ocho semanas de conflictos laborales en Vitoria-Gasteiz, los trabajadores de Aranzabal vuelven al trabajo, mientras que los de Cablenor, Forjas Alavesas, Gabilondo y Mevosa siguen en negociaciones.

En la edición del 3 de marzo se le dedica al asunto otro tercio de página en el que se informa de que las negociaciones de Mevosa han sufrido un retroceso.

En los días anteriores al suceso el periódico habla de “conflictos laborales”. A partir del suceso, el periódico va a hablar de “disturbios”,una palabra que ya aparece el propio 4 de marzo en la portada: “Graves disturbiosen Vitoria: Dos muertos y más de cuarenta heridos en enfrentamientos de manifestantes y fuerza pública”. Lógicamente, es la noticia principal del día. Por ello, se le dedica gran parte de la portada, incluida una foto, de bastante mala calidad, en el centro de la página en la que se ve cómo “varias personas proceden a levantar una barricada en el Portal de Arriaga”.
 
Además de la portada, El Correo dedica una página y media a lo ocurrido de manera bastante detallada, incluso se dice que los dos fallecidos son José María Martínez y Ocio (trabajador de Forjas Alavesas) y Miguel Ortiz (estudiante de 17 años). Aunque hacen un relato en el que se ofrece mucha información, especifican que puede haber lagunas “que se deben únicamente a falta de material de medios y tiempo para cubrir toda la información. Con respecto al número de muertos de que damos al comienzo de la información debemos asimismo puntualizar que se trata de una información recogida hasta las nueve de la noche de ayer”. 

En la manera de relatar los hechos, se puede observar cómo el diario pone a los manifestantes como los malos y a la policía como los buenos: “Los manifestantes produjeron numerosos incidentes como ruptura de lunas de algunos escaparates y puertas de bares e incluso se llegó a levantar una barricada (…). Las fuerzas del orden estuvieron toda la mañana recorriendo las calles con el fin de disolver a los manifestantes, quienes en algunos lugares les increpaban verbalmente, después de taponar las calles con coches, tractores, bloques de cemento y piedras”. La noticia viene acompañada de dos fotos en las que se ve una farola doblada y una barricada. También incluye una nota oficial del Gobierno Civil y otra del Obispado, publicadas tal y como las recibieron.  

El 5 de marzo es el día que hay más noticias relacionadas con los sucesos del 3 de marzo. Lo ocurrido en la capital alavesa vuelve a ser la noticia destacada de la portada, donde lo que más llama la atención es la gigantesca foto del centro en la que se ve una valla, una papelera y un coche volcados. En la portada se centran especialmente en las “duras notas de la Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria”, unas notas que aparecen en las páginas posteriores junto a otras notas del Gobierno Civil, de la Cámara Oficial de Comercio e Industria, el Consejo de Empresarios, el Consejo de Trabajadores y el Obispado. Todas ellas aparecen tal cuál se las enviaron, el periódico no hace ningún tipo de análisis sobre ellas salvo el calificarlas, en la portada, de “duras”.

Unas notas que, como se ha dicho, aparecen en las páginas interiores, en concreto, son tres las páginas dedicadas al suceso, en las que se incide, especialmente, en cómo quedó la ciudad el día después de los hechos. Es más, de las cuatro fotos que aparecen, tres de ellas se centran en la “extraña soledad” y lo “paralizada” que estuvo Vitoria-Gasteiz el día después del suceso; la otra es una foto es de la Iglesia de San Francisco de Asís donde se produjeron los mayores enfrentamientos, una foto que puede ser perfectamente de archivo, aunque eso no se especifica.

También se comenta que la ciudad está de luto y que hay otro fallecido más: Romualdo Barroso Chaparro. Pero lo chocante aquí es que, cuando se vuelven a poner los nombres de los otros dos fallecidos anteriormente, la identidad de uno de los otros dos fallecidos no concuerda con el dado el día anterior. A saber, el 4 de marzo se puso que habían muerto José María Martínez y Ocio y Miguel Ortiz, mientras que el 5 de marzo éste último se había convertido en Francisco Aznar Clemente. Es decir, que se inventaron el nombre de Miguel Ortiz como uno de los fallecidos cuando ese nombre era erróneo, algo que se obvió desde el periódico, que nunca admitió el error. Eso sí, junto a los nombres de los fallecidos, se informa de dónde habían nacido, la edad, dónde trabajaban y otra serie de datos.

Otra manera de quedar en evidencia el rigor del periódico es el comienzo de la segunda página entera del 5 de marzo dedicada al suceso, cuyo título es el siguiente: “Veintiséis personas se encuentran detenidas”. El diario queda en evidencia en esta frase: “De los trece dirigentes principales de asambleas se ha detenido, al parecer, a cinco”. Ese “al parecer” no es propio de un periodismo riguroso.

En esa misma página, cabe destacar un despiece en el que aparecen los nombres de todos los heridos atendidos en el Hospital de Santiago, clasificados en “muy graves”, “graves”, “menos graves” y “leves”. Excepto en los “leves”, en el resto se especifica qué heridas tiene cada uno y, en algunos casos, se pone el lugar de nacimiento, la edad, y el lugar de trabajo del herido.

Por último, señalar que hay dos crónicas. Una firmada desde Madrid por Luis Apostua, en la que dice lo siguiente: “En el transcurso de los sucesos hubo horas en que los esfuerzos de la autoridad y de la Policía eran insuficientes para contener el desbordamiento destructor de los amotinados”. Sin embargo, no solo culpa a los manifestantes, sino que afirma que “algunos factores han debido agravar la situación”, dejando entrever que quizá la actuación policial y la del Gobierno no fue la correcta, y se escuda en las notas de la Diputación alavesa y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, que muestran su “disconformidad” por la actitud gubernativa en los dos últimos meses. La otra crónica lleva la firma de Amalia Sánchez Sanpedro, quien simplemente informa de que era muy difícil contactar vía telefónica con la capital alavesa desde otros puntos del Estado.

El 6 de marzo es, tras el 5 de marzo, el día que el periódico contiene más información sobre los sucesos de Vitoria-Gasteiz, la gran mayoría de ella referente a la gran cantidad de gente que fue al funeral de cuerpo presente, celebrado el día anterior, de los tres fallecidos. En la única foto de la portada se ve a los féretros en la Catedral Nueva y la Catedral abarrotada de gente. Seis fotografías más aparecen en las páginas interiores, tres de ellas relacionadas con el traslado de los féretros, al finalizar el funeral, por las calles de la ciudad. En otras dos se ve a muchas personas manifestándose, en solidaridad con los alaveses, en Basauri. Y en la otra se ve al obispo y a los 120 sacerdotes presentes en el funeral. En cuanto al texto, se relata cronológicamente lo que sucede antes y durante el funeral, cómo fueron trasladados los ataúdes hasta el cementerio y después del funeral y se reproduce literalmente una parte de la homilía colectiva.
También aparece un despiece en el que se informa de que seis heridos siguen graves y se indica el lugar en el que se les está tratando las heridas. En el mismo despiece se añade un escrito de las Juntas de Gobierno de los Colegios Provisionales. Por último, aparece una noticia en la que se cuenta que Adolfo Martín Gomero, titular de Información y Turismo, dijo en rueda de prensa que se estudiaría lo sucedido en la capital alavesa y se plasma una Nota Oficial del Gobierno que leyó el propio Adolfo antes de empezar la rueda de prensa.

El 7 de marzo lo sucedido en Vitoria-Gasteiz sigue copando la portada del periódico, cuya foto está dedicada a Fraga, vicepresidente para Asuntos Interiores y ministro de la Gobernación, a quien se ve visitando a uno de los heridos. En las páginas interiores, tres fotografías son dedicadas al propio Fraga, a Martín Villa, ministro de Relaciones sindicales, y a Campano López, Director General de la Guardia Civil, que fueron a la capital alavesa para reunirse con autoridades de la provincia y con el obispo de Vitoria-Gasteiz. En las informaciones se cuenta con quiénes se reunieron, el orden de cada encuentro y de lo que se habló en cada reunión. Entre todos los que participaron de las diferentes reuniones redactaron una nota que fue reproducida en el diario.
  
En la última noticia sobre la ciudad, se habla de que “Vitoria recupera la normalidad” y, como muestra de ello, una foto de un mercado llena de gente. Además, se añade un despiece en el que se informa de que el Colegio de Farmacéuticos abre una suscripción por las familias de los heridos y fallecidos.


En los tres días siguientes los sucesos de Vitoria-Gasteiz ya no aparecen en la portada de El Correo. Las páginas interiores de estos días son dedicadas a una rueda de prensa de Fraga y Martín Villa, quienes aparecen en una foto; a una crónica de Amalia S. Sanpedro, quien califica las palabras de Fraga de “tranquilizadoras”, y al anuncio de que hay otro muerto más, el cuarto, cuya identidad es José Castillo García y del que se dan numerosos datos.

A doble página se reconstruyen cronológicamente todos los hechos desde que comenzara el conflicto laboral en un texto titulado “Versión oficial de los sucesos de Vitoria”, un texto ajeno a la redacción de El Correo pues pone que es de “Cifra”. Un reportaje muy favorable para el Gobierno Civil en el que, incluso, se llega a poner que el hecho de que hubiera víctimas mortales fue “inevitable”: “Durante dos meses la autoridad gubernativa dio repetidas muestras de paciencia e incluso de colaboración para tratar de solucionar la situación conflictiva, y así, el Gobierno Civil autorizó asambleas y reuniones, facilitando locales de amplio aforo”, “Las fuerzas del orden que acudieron al lugar pidieron a los reunidos el desalojo pacífico del templo, cosa a la que se negaron. Se reiteró la petición de abandono pacífico del templo y los agentes destacados para esta misión fueron insultados y arrojados del recinto” o el siguiente extracto que se puede ver a continuación:


                       
Además, a lo largo de este texto, sólo se da cuenta del número de heridos de agentes que ha habido, pero no se dice nada de los heridos por parte de los manifestantes, a quienes se les tilda de “revoltosos”.

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