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lidad de las recientes muertes de Vitoria la tienen los que quieren obtener por la fuerza un cambio político. En este caso el Gobierno es inocente y la policía ha mostrado durante meses una enorme paciencia”.
El día siguiente al incidente la noticia aparece en la cuarta página del periódico. El titular dice: “La policía dispara contra los manifestados en Vitoria: Dos muertos y numerosos heridos”. La noticia explica que, al no conseguir la policía disolver una manifestación por medio de bombas de humo y gases lacrimógenos, decidieron disparar al aire, lo cual tampoco surgió efecto. Después el periódico explica que las fuerzas policiales se vieron acorraladas por los manifestantes y que tuvieron que hacer uso de las armas para defenderse. Es importante mencionar que todo lo que dice el periódico, lo hace bajo las palabras “según la nota del gobernador civil”.
El día 5 el periódico titula una noticia diciendo: “El choque de Vitoria era al parecer previsible”. La noticia habla sobre el tema diciendo que “SIN DUDA” el choque podría haberse previsto por las autoridades si se hubieran atenido a la información previa publicada en la prensa. Después, para probar sus argumentos, en el periódico aparece una noticia publicada en un periódico guipuzcoano el día anterior. Este periódico informa de que no se advertía adelanto alguno en la situación laboral y de que el gobernador había declarado que cualquier manifestación que tratara de alterar el orden sería reducida mediante “severas medidas preventivas y en su caso represivas”.
Los días 6 y 7 de Marzo
En otra noticia aparecen datos de los tres muertos, se dice que hay 88 heridos, cuatro muy graves y ocho graves, que el día 4 la ciudad se hallaba paralizada, que el Ayuntamiento de Vitoria había declarado el viernes día de luto y que el día 5, en el que la ciudad se encontraba “completamente paralizada”, se celebraron los funerales de forma pacífica y con una asistencia de 50.000 personas. También pone que tanto el Ayuntamiento como
Más adelante se explica que el policía que se había dicho que había muerto estaba vivo, aunque se encontraba grave y había perdido un ojo. Se habla también de que en Vitoria, cerraron las fábricas, los talleres y la mayor parte de las tiendas y los bancos.
En el periódico se califica a Vitoria como “el teatro de uno de los conflictos laborales más largos de España”. Además, se explica de forma cronológica lo sucedido el día 3.
En cuanto a los heridos, el periódico informa de que seis de ellos singuen graves y dan el nombre y el nombre del hospital en el que murió, el día 7, uno de los hospitalizados. También se explica que Manuel Fraga pasó el sábado a visitar a uno de los heridos más graves, mientras que numerosas personas observaban su acceso en silencio desde las aceras. En el periódico aparece la declaración de uno de estos heridos que dice lo siguiente: “Nosotros no hacíamos nada, sólo pedíamos pan y trabajo”. En esta misma noticia se hace referencia a la homilía, que según el periódico fue muy comentada y no sólo en Vitoria, pronunciada en la catedral de María Inmaculada por las víctimas del incidente. Una homilía redactada por varios sacerdotes y que contaba con la autorización del obispo y de la cual aparece el comienzo en el periódico: “Una violencia ciega ha arrojado el peso de un dolor profundo sobre unas familias de Vitoria y sobre este pueblo nuestro… …Y no eran criminales (las víctimas) y no estaban perturbando la paz pública. Ni siquiera faltaban al respeto debido a nuestro templo… Esperamos de las autoridades competentes una rigurosa clarificación de los hechos. Sólo así se evitará la ocultación, tergiversación o manipulación de la verdad…”.
El 9 de marzo hay una noticia que ocupa 4 páginas enteras y que se titula “insultos a la policía en el entierro de las victimas de Vitoria”. En ella se habla sobre “insultos silenciosos” pronunciados contra las fuerzas policiales en los funerales de las víctimas, que dicen así: “Probablemente el desafío masivo y no violento hecho en España en los últimos 40 años ha tenido lugar en esta ciudad vasca, donde miles y miles de personas que asistieron al funeral de las víctimas insultaron a las fuerzas armadas con el gesto, sin palabras. (…) Los insultos a la policía, a la que se había llamado asesina desde el púlpito de la catedral, se produjeron en el camino del cementerio. El cortejo fúnebre se desvió deliberadamente del itinerario a seguir para pasar por delante del edificio del Gobierno Civil, donde había un largo frente de guardias de la policía armada y de
Más adelante se habla de la ceremonia en la que se llamó a los muertos “mártires del pueblo” y se acusó a la policía de violencia injustificada. También se comenta el sermón leído por el sacerdote en el funeral, del que se dice que representa la confrontación mayor entre la iglesia y el gobierno desde que el general Franco intentó hace años exiliar a monseñor Añoveros, obispo de Bilbao.
Por último, el periódico titula su última noticia del día 10 de marzo de la siguiente manera: “Fraga Iribarne dice que si la buscan habrá pelea”. La noticia describe algo escrito en el diario de Londres The Times, en la cual se dice que Fraga se marchó de la “perturbada ciudad vasca” después de una visita relámpago y tras haber prometido que “si alguno quiere pelear, tendrá pelea”. Refiriéndose a las reivindicaciones obreras, aparece una declaración de Fraga que dice lo siguiente: “No es posible aceptar peticiones anarquistas o utópicas”.
Al final The Times explica que cuando Fraga visitó el hospital había unas 70 personas heridas por las balas de la policía y que algunos de los heridos insultaron al ministro. Después explica que por la noche la policía tuvo que disolver una manifestación formada por varios cientos de personas frente al edificio del Gobierno Civil, en la que se escucharon frases como “Fraga, asesino”.
