Filmoteca de Donostia - Fotografías

Entrada de la filmoteca:

Sala de proyecciones:



Negativo:

Entrada de la videoteca:

Almacén de películas grabadas en analógico:











Sala donde se digitalizan las películas analógicas:





Filmoteca de Donostia - Audios

Qué es una filmoteca:


Origen de las filmotecas:


Proyección del cine analógico:


Cine amateur:
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Visita a la Filmoteca de Donostia

La visita a la Filmoteca Vasca de Donosita tuvo dos partes. Una primera en la que vimos, desde una especie de cine pequeño, la proyección de tres mini-documentales: uno sobre el partido inaugural del campo de fútbol San Mamés, en 1913; y los otros dos, de los años 60, sobre la transformación del barrio bilbaíno de Otxarkoaga, de cómo pasó de ser un barrio de chabolas a ser un barrio industrial, y sobre San Sebastián, uno de los destinos turísticos preferidos por las altas fortunas de la época.

Después llegó la parte explicativa, que corrió a cargo de Jon López, director-conservador de la Filmoteca, quien nos explicó que una filmoteca es una institución donde se investiga, se observa, se guarda, se restaura y se exhibe el patrimonio audiovisual de cada país, en este caso, el vasco.

Una vez dicho esto, explicó muy por encima la historia del cine y lo que hacen en la Filmoteca de Donosita. Así, comentó que el cine empezó oficialmente el 28 de Diciembre de 1895, fecha en la que se hizo la primera proyección. La gente, acostumbrada a ver cuadros o fotos estáticas, quedó sorprendida ante la pantalla al ver algo que tenía movimiento. La primera película proyectada fue la salida de una fábrica y, más tarde, la llegada de un tren a París. Una llegada de tren, vista de frente, que provocó, ante la novedad de ver las cosas en movimiento, que la gente saliese corriendo de sus asientos o se tirase hacia los costados, pensando que el tren era de verdad.

Después habló de los hermanos Lumiére, quienes comenzaron a instruir y a formar operadores de cine, gente que sabía filmar, y los mandaron a todas partes de Europa a grabar diferentes cosas. Instruyeron, también, a un hombre llamado Alexander Promio y lo mandaron a España donde grabó, entre otras películas, una llamada “La llegada de los toreros” (1896), que era simplemente una llegada de los toreros a la plaza de toros. Una película que se encuentra en la filmoteca de Donostia y que, según Jon López, aunque pueda no tener importancia temática, sí que la tiene en lo que a antigüedad se refiere ya que es la película más antigua que tienen en la filmoteca, aunque no se puede ver porque ya no hay ningún proyector que pueda reproducirla. Su negativo, el cual Jon López nos lo enseño, es de color amarillento y, a simple vista, no se distingue demasiado de los que aun se utilizan hoy en día.

Con el paso de los años, el cine comenzó a tener mucho auge y las grandes empresas comprendieron que de ahí se podía sacar mucho dinero. Por ello, comenzaron a crearse cines y grandes estudios como la Warner, la Fox, la Paramount, etc.

El año 30 fue un año clave en el mundo del cine, tal y como indicó Jon López, ya que en ese año el cine sonoro empezó a consagrarse, apartando al cine mudo. Como por aquel entonces no había ninguna conciencia de conservación de lo hecho hasta ese momento, la mayor parte del material de cine mudo se perdió. Incluso, para hacer hueco, los grandes estudios quemaron los materiales. Para evitar esta quema indiscriminada, y con el objetivo de salvaguardar este material que podría tener valor en el futuro, se crearon las primeras filmotecas. La primera de ellas fue la francesa “Cinemateque francaise”. Una tendencia que fue extendiéndose por todo el mundo. A España este deseo de conservación llegó algunos años más tarde, cuando se creó la Filmoteca Nacional en 1953 y, más tarde, la vasca el 1 de mayo de 1978, gracias a la cual se ha podido salvarguardar el patrimonio audiovisual vasco. Entre los fundadores de esta filmoteca se encuentra Peio Aldazabal, quien hasta entonces, apunta Jon López como curiosidad, tenía las películas guardadas bajo su cama.

Una vez hecho un breve repaso a la extensa historia del cine, las explicaciones de Jon López se centraron en la evolución de los diferentes materiales que hacen posible que disfrutemos de las películas. Así, dijo que las primeras películas estaban hechas de nitrato de celulosa, algo que provocó numerosos accidentes ya que se trata de un material inflamable. Por eso, en los años 30 se cambió por acetato de celulosa, unas películas que no podían arder, de ahí que las llamasen “películas de seguridad”. Y años más tarde, este material se cambió por el actual poliéster, que es muy resistente.

Después explicó el motivo por el que vemos las imágenes en movimiento. Dijo que, aunque apenas se nota diferencia de un fotograma al siguiente, la razón por la que vemos moverse las imágenes en el cine es que las imágenes pasan a una velocidad determinada delante de un haz de luz. Una velocidad que, en los formatos de 35 milímetros, es de 24 imágenes por segundo. Si las personas tuviéramos una vista normal, lo que el ojo vería sería una cascada de imágenes sin sentido que nos marearía al instante, pero la vista tiene un defecto en la retina que hace que las imágenes que vemos se queden durante un pequeño instante almacenadas en la memoria, de forma que las seguimos viendo aun cuando han desaparecido. Por ello cuando una imagen es sustituida por la siguiente, nuestra vista nos engaña y fusiona las imágenes haciendo que parezca que éstas se mueven.

Luego ya entramos en el almacén, donde se guardan las películas y donde debe haber poca humedad y una temperatura baja para que éstas se conserven. Y una vez allí dentro, Jon López se centró en hablarnos sobre la Filmoteca Vasca, una fundación privada, pero que es financiada por el Gobierno Vasco. Nos contó que en el archivo de la filmoteca se guarda todo el formato físico (analógico) de las películas, aunque poco a poco las están digitalizando para que ocupen menos espacio, lo cual no quiere decir que duren más en el tiempo ya que, según dijo Jon López, las películas en formato analógico, si tienen una temperatura y una humedad apropiada, pueden durar cerca de 500 años según los estudios que se han hecho, mientras que los formatos digitales tienen una duración de unos 5 años debido a los constantes cambios en la evolución de los formatos. Esto quiere decir que un reproductor que hoy reproduce un tipo de archivo, como por ejemplo JPEG, podría no reproducirlo dentro de unos pocos años.

Cada largometraje en formato analógico supone un peso de unos 25 o 30 kilos y un importante espacio, por lo que las películas se reparten, en varios almacenes, entre Donostia e Irún. De hecho, el archivo (almacén) que visitamos en la filmoteca guarda tan solo una cuarta parte de las películas. Conservar cine resulta muy caro porque se necesita mucho espacio.

Según nos dijo Jon López, de momento, muchas de las películas que se conservan en las filmotecas son plenamente operativas y pueden visualizarse en los cines. Cuando todos los cines hayan evolucionado y reproduzcan sus películas mediante el formato digital, las filmotecas pasarán a ser las instituciones que conserven las películas analógicas, aunque también seguirán guardando las películas en formato digital que continúen grabándose.

En el archivo de Donostia tienen una muestra de lo que es el cine vasco desde los principios del cine industrial vasco, por lo que Jon López nos explicó muy por encima la historia del cine hecho en Euskadi. Así, comentó que los hermanos Azkona empezaron a hacer en los años 20 las primeras películas de ficción en nuestro territorio. Más tarde, se hicieron varias películas como “Un drama en Bilbao” o “Lolita la huérfana”, películas muy dramáticas, que era lo que gustaba en aquella época, de cine mudo y con música en directo con un piano o con una pequeña orquesta. Actualmente, de vez en cuando, se da alguna película de cine mudo con música en directo, algo que Jon López recomienda fervientemente.

Aunque el trabajo hecho hasta la fecha por la Filmoteca de Donostia es inmenso, aun quedan cosas por hacer. Una de ellas es la exhibición de películas, algo que la mayoría de filmotecas sí tienen, pero no así la de la capital guipuzcoana. Jon López es optimista al respecto y cree que en poco tiempo lo podrán hacer.

En la filmoteca pueden encontrarse algunas películas posteriores a los años 20 que tratan sobre la Guerra Civil española, encargos del Gobierno Vasco y el Partido Nacionalista Vascos. Estas películas trataban de reivindicar la causa vasca en la guerra, el catolicismo y el no comunismo del Gobierno Vasco. Se hicieron películas, en los años 36 y 37, como “El Gernika” y otras del bando carlista. El cine por aquella época era un muy buen método de propaganda, dijo Jon López.

En la época del franquismo, la industria del cine desapareció en Euskadi. El cine industrial estaba prohibido, solo se exhibía el autorizado por el régimen. Son unos años oscuros, indica Jon López, de los cuales no existe casi nada, solamente el cine amateur, es decir, videos de fiestas, bodas, comuniones… aunque todo esto no tenga argumento, es memoria audiovisual de un país. Algo que resulta muy útil para saber cómo se vivía por aquel entonces, la ropa que se llevaba, etc. Es por ello que en la filmoteca recogen también películas amateur, comenta Jon López. La gente se las entregan para que las guarden allí. Los dueños siguen siendo los mismos, pero las películas se guardan en la filmoteca y se hacen copias de seguridad. En estas películas lo que importa es todo lo que aparece sobre Euskadi, cocinas, muebles, la forma de vida en las casas y en calle.

Una vez que termina el franquismo, las instituciones democráticas, como el Gobierno Vasco, comienzan a crear subvenciones para el cine. Entonces directores como Pedro Olea o Imanol Uribe comienzan a hacer películas como “Akellarre” o “La fuga de Segovia”. Estas películas son de los años 80, época en la que se hacía mucho cine en Euskadi, según nos comenta Jon López.

Aunque en Euskadi se hacen buenas películas, no es comparable con el nivel de los cortometrajes, asegura Jon López. Hay una gran cantidad de producción de cortos en Euskadi y el nivel es muy alto tanto en castellano como en euskera. Por ejemplo, el programa “Kimuak” hace una selección de los mejores cortos que se hacen cada año en Euskadi y cogen entre 7 y 9 de los 70-90 cortos que se presentan. Estos cortos seleccionados se meten en una carpeta en formato dvd y viajan por todos los festivales del mundo, donde recogen una gran cantidad de premios de gran importancia.

Para terminar, fuimos a una sala de "telecine", es decir, donde se digitalizan las películas grabadas en analógico. Allí Jon López nos explicó cómo es el proceso de digitalización y nos animó a que vayamos al cine, ya que muchas de las películas que se graban tienen problemas debido a que los distribuidores son implacables. Cuando se estrena una película, si un número decente de gente no va a ver la película, las salas deciden quitarla, es por ello que algunas solo están una semana en cartelera, sin importar que mucha gente tuviese la intención de verla.

RTVE - Sucesos de Vitoria

¿Te acuerdas? - Sucesos de Vitoria el 3 de marzo 1976

En 1976, durante el desalojo de una iglesia, cinco obreros murieron por disparos de la policía. Hoy sus familias reciben indemnizaciones pero siguen reclamando castigo para los culpables.

Resumen RTVE Sucesos Vitoria 3 de marzo de 1976

Documental 1976

Parte 1: Parte del documental rodado en 1976 en la ciudad de Vitoria. Donde una manifestacion de obreros que pedía aumento de sueldo fue tiroteada por la policía. Autores: Colectivo de Cine de Madrid (Rodaje efectuado -en la clandestinidad- por Adolfo Garijo, Tino Calabuig y Andres Linares.


Parte 2: Tras la "masacre" de manifestantes en Vitoria, se retiró a la policía de la calle y se permitió el entierro de los trabajadores. Los tres que entonces formábamos el Colectivo -Tino, Andrés y Fito- accedimos a Vitoria por la única carretera que no estaba bloqueda por la policía: la de Madrid. Fue fruto de la casualidad. Gracias a ello hoy podemos ver y oir aquellos impactantes acontecimientos y a sus protagonistas.

Grabaciones reales de la Policía

Grabaciones reales sobre las conversaciones de la Policía durante la carga del 3 de marzo de 1976:

Parte 1:


Parte 2:

Testimonio de una testigo

Testimonio de María Martín, que el 3 de marzo de 1976 se encontraba en el interior de la Iglesia de San Francisco de Asís, donde se produjeron los mayores enfrentamientos.

Documental "La Revolta Permanent"

Dirección: Lluís Danès.
País: España.
Año: 2006.
Duración: 90 min.
Género: Documental.
Guión: Lluís Arcarazo y Lila Pla.
Producción: Jaume Roures.
Música: Lluís Llach.
Fotografía: Emili Guirao.
Montaje: Roger Gispert.
Estreno en España: 9 Marzo 2007.

SINOPSIS

El 3 de marzo de 1976 en Vitoria, en el transcurso de una asamblea de trabajadores, la actuación de la policía causó cinco muertos y más de cien heridos de bala. Esa misma noche, llevado por la rabia, Llach compuso la que sería una de las canciones más emblemáticas de la Transición: "Campanades a morts". Ahora, treinta años después, Lluís Llach vuelve a Vitoria para interpretarla en un concierto multitudinario en recuerdo a las víctimas del 3 de marzo. Un viaje en el espacio y en el tiempo conducido por la música y las palabras del propio Llach, en el que se mezclan recuerdos autobiográficos con imágenes y testimonios de los protagonistas de esos hechos. Ésta es la historia de una canción, el retrato de la persona que la escribió y la crónica de los hechos que la inspiraron. Un grito y una exigencia de revuelta permanente contra el olvido.

Tráiler:


Documental entero:

"Campanades a Morts" - Lluís Llach

Canción titulada "Campanades a Morts" del cantautor catalán Lluis Llach (el tema comienza en el 2'45"). Aparece subtitulada al castellano.

Asociación 3 de marzo (5/12/2011)

Vídeo sobre la Asociación del 3 de marzo, que lucha por el reconocimiento de las víctimas de los Sucesos de Vitoria-Gasteiz como víctimas del terrorismo, porque se responsabilice a los culpables y cumplan una condena y porque se indemnice a las familias de los asesinados.

Se trata de un vídeo de Canal Gasteiz realizado por Endika Ortiz de Zárate.

COMPARACIÓN DE LOS PERIÓDICOS ANALIZADOS

Una vez analizado el tratamiento informativo de los Sucesos de Vitoria-Gasteiz del 3 de marzo de 1976 en los periódicos El Correo, El Hierro, La Gaceta del Norte, La Vanguardia y la Oficina de Prensa de Euskadi, del 1 al 10 de marzo de 1976, se pueden sacar varias apreciaciones.

La primera de ellas a destacar es que se pueden diferenciar dos bloques: por un lado, la O.P.E., que se sitúa a favor de los obreros, y, por otro lado, el resto de periódicos, que se sitúan a favor de la actuación del Gobierno y de la Policía.

Puede que esta diferencia se deba a que la O.P.E. se situaba en París, mientras que los otros cuatro periódicos, curiosamente favorables al Gobierno y a la Policía, se situaban en España. Es decir, seguramente la falta de libertad de prensa que aun existía en España en marzo de 1976, muerto ya Franco pero sin celebrarse aun unas elecciones democráticas, influyese a la hora de que esos cuatro periódicos no denunciasen la actuación del Gobierno y de la Policía ese 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz. Por el contrario, la O.P.E., al no estar bajo tutela española, podía decir lo que quisiese.

Otra cosa que nos ha llamado la atención es que, aunque en todos los periódicos excepto en La Vanguardia se explica muy detalladamente, incluso se podría catalogar de repetitivo, lo que sucedió ese 3 de marzo y los días posteriores en las calles vitorianas, hay una falta de rigurosidad tremenda a la hora de informar sobre los fallecidos. Por ejemplo, en la O.P.E. la cifra de muertos “baila” constantemente: un día se dice que hay 6 muertos, al otro cuatro, etc. Y en todos los periódicos menos en La Vanguardia se da por muerto a un tal “Miguel Ortiz” y al día siguiente ese nombre se convierte en “Francisco Aznar Clemente”, es decir, se da un nombre incorrecto. Imaginamos que si todos los diarios publicaron en su momento que uno de los fallecidos era Miguel Ortiz sería porque alguna fuente fiable daría esa identidad, pero tan solo El Hierro explica a sus lectores que dieron el nombre de uno de los fallecidos erróneamente, el resto de periódicos no hacen alusión alguna al asunto.

La Vanguardia

En los días anteriores a los sucesos ocurridos en Vitoria, el periódico La Vanguardia sólo ofrece una pequeña información sobre la capital alavesa el día 2 de Marzo. Dicha información aparece en una noticia de una columna de ancho y cuatro párrafos de longitud. La noticia dice que los problemas laborales y las huelgas que estaban ocurriendo en Vitoria en las últimas semanas se estaban solucionando poco a poco. El resumen de la noticia se puede ver en el titular: “La octava semana de conflictos laborales en Vitoria, ha comenzado con importantes indicios de que se restablezca la normalidad”.
El día del propio suceso, el 3 de Marzo, no aparece ninguna información en todo el periódico que tenga que ver con Vitoria.
El 4 de Marzo, el día después de los sucesos, sólo aparece información referida a Vitoria en la portada de La Vanguardia y esa misma información continúa en la página 4. La información de la portada del periódico ocupa algo más de un cuarto de la página, no va acompañada de ninguna fotografía y se puede dividir en dos partes.
La primera parte o noticia es la nota de prensa que publicó la noche anterior el Gobierno Civil de Álava. En esta nota de prensa se ve claramente como intentan hacer ver al lector que la culpa de los sucesos la tuvieron los manifestantes y prácticamente exculpan a la policía de los dos asesinatos:










La segunda parte de la información de Vitoria es una crónica a tres columnas de ancho sobre lo ocurrido el día anterior en la capital alavesa. La crónica continúa en la página cuatro durante tres columnas que abarcan aproximadamente toda la página. La crónica de los he
chos termina casi al principio de la página y da paso a una serie de informaciones que relatan los hechos con más detalles. Cada una de estas informaciones está diferenciada por un ladillo: “Manifestación de mujeres”, “Calles taponadas”, “Asamblea de huelguistas”, “Cerrados los accesos a la ciudad”, “Barricadas en Zaramaga”, “Siguen las barricadas” y “Bomba en el Gobierno Civil”. Lo más destacable de la crónica es que solamente en dos ocasiones se dice que murieron dos personas en los altercados. Ni siquiera dan los nombres de los asesinados. En el resto de la noticia dicen que fueron los maniestantes los que se enfrentaron a la las Fuerzas de seguridad, siguen posicionándose a favor de la policía. En toda la página, no sólo en la crónica, lo único que está destacado en letra negrita ( a parte de los titulares) es la cita textual del párroco de San Francisco de Asís: “Todo ha sido horrible, esto ha quedado destrozado”.
El viernes 5 de Marzo La Vanguardia dedica tres cuartas partes de su portada a lo ocurrido dos días antes en Vitoria. Debajo de la cabecera del periódico aparecen dos fotografías en las que se pueden ver las barricadas que los manifestantes levantaron en la capital alavesa. En la parte superior izquierda de las fotografías aparece el titular en letras blancas dentro de un cuadrado negro. El color negro sirve para destacar el luto y lo trágico de los sucesos. En la parte inferior derecha de las fotografías aparece una especie de pie de foto también en un cuadrado. En este pie de foto el periódico llama a los manifestantes “agitadores” y dice que éstos provocaron a los policías y fueron los culpables de unos enfrentamientos que “habían de ocasionar un elevado número de víctimas.” También dice que “El repudio de la opinión española ante tales disturbios es prácticamente unánime”. Esta frase da a entender que es posible que la mayoría de la prensa española estuviera a favor de la polícia.
En una segunda portada del periódico aparece en la parte superior a dos columnas de ancho más anchas de lo normal aparece una noticia escrita por el corresponsal en Vitoria de La Vanguardia , Alberto Suárez Alba. En el subtítulo de ésta noticia ya se da el nombre y la edad del último fallecido. También se dice que el policía herido por una carga explosiva podría quedarse ciego. En esta noticia el periodista explica la situación de quietud que se vivía en Vitoria ese día. En algunos momentos de la información se puede intuir hasta algún pequeño toque humorístico por decirlo de algún modo: “en Vitoria resultaba muy sencillo lo que otros días es muy complicado: aparcar.”
Debajo de esta noticia aparece una crónica en la que se detallan por primera vez las identidades de los tres fallecidos. Además se dan detalles demasiado morbosos sobre la muerte de uno de ellos: hablan sobre dónde recibió los disparos, como la sangre estaba coagulada en el suelo y sobre como algunos obreros habían escrito la palabra “Justicia” con la propia sangre del asesinado. El final de esta información nos lleva a la página siete.
En la página siete dedica prácticamente todo el espacio (salvo dos pequeñas noticias y dos anuncios) a lo ocurrido el Vitoria. En la parte superior se sigue con la crónica de la página anterior dando información diferenciadas por ladillos sobre diversos asuntos consecuentes de los disturbios: sobre las detenciones, el policía herido, la ayuda del ejército y sobre como el conflicto se estaba extendiendo a otras provincias. En la información sobre el policía herido el periódico destaca que fue el propio inspector de policía quien les “recomendó” que escribieran sobre su compañero herido.
En esa misma página aparecen tres notas de prensa. La primera nota es del Obispado de Vitoria y sólo se habla del dolor de la tragedia. La segunda es del Ayuntamiento y la tercera de la Diputación Foral de Álava. Es en estas dos últimas notas de prensa donde se pone en duda por primera vez en todo el periódico las medidas que tomaron las fuerzas del orden público. Aún así , al estar escritas por personas ajenas a la redacción de La Vanguardia se puede decir que el periódico sigue posicionándose a favor de la policía.
En la parte superior derecha de la página aparece lo que podría ser un editorial bajo el título: “A nadie interesa el caos”. En él, el periódico dice que la violencia no es la solución y pide a los ciudadanos que se comporten de manera pacífica. También el propio periódico dice mientras habla de los sucesos de Vitoria y lo ocurrido anteriormente en Sabadell, que ellos mismos están en contra de los “radicalismos” y de la “anarquía”. Con esto ya han dejado claro que no comparten la opinión de los manifestantes y que además les están llamando radicales y anarquistas. Lo más destacable de esta información está al principio: “Los lectores de La Vanguardia son conocedores de los lamentables sucesos acaecidos el martes en Vitoria, a través de la amplia reseña que de los mismos publicamos en nuestra anterior edición, cumpliendo un natural deber informativo.” Aquí el periódico se ensalza a sí mismo delante de sus lectores diciendo entre otras cosas que el día anterior publicaron una amplia reseña sobre Vitoria, pero si comparamos La Vanguardia con otros periódicos se puede ver como es de los que menos información dió el día anterior sobre lo ocurrido en la capital alavesa: “Pero Vitoria suena en el corazón de todos los madrileños. Y suena con dolor.” (escribe Manuel Pombo Angulo).
El día 6 de Marzo el periódico ofrece en la portada la nota de prensa del Gobierno en relación con lo sucedido en Vitoria esa semana. En esta nota de prensa el Gobierno defiende la actuación de las fuerzas del orden público y dan a entender que la culpa fue de los manifestantes. El propio periódico titula la noticia así: “En Vitoria se llegó a un estado de grave alteración que hizo imposible el diálogo”. Publicar la nota de prensa, en la que el Gobierno defiende a la policía, tal cual en la portada da a entender que el periódico piensa sobre ese asunto igual que el Gobierno.
Ese mismo día en el interior del periódico, en la página 4, dedican dos informaciones a lo relativo a Vitoria.
La primera y a la que dan más importancia, es decir, a la que dedican mucho más espacio en la página (3 columnas prácticamente enteras), es una crónica sobre la rueda de prensa que el Ministro de la Gobernación, Manuel Fraga Iribarne, dió en Bonn (Alemania). La Vanguardia titula y subtitula la crónica con lo único que Fraga dijo sobre Vitoria en esa rueda de prensa. Esos título y subtítulo están sacados de la cita textual que ocupa el primer párrafo de la crónica:
“La responsabilidad de las recientes muertes de Vitoria la tienen los que quieren obtener por la fuerza un cambio político. En este caso el Gobierno es inocente y la policía ha mostrado durante meses una enorme paciencia”.

En ningún otro momento se menciona nada de los sucesos de Vitoria y el hecho de que el periódico utilize esta cita textual para abrir la crónica y para escribir su título y su subtítulo, lo posiciona a favor Régimen.
La otra información es una noticia de sobre los funerales de los fallecidos que empieza en la página 4 y salta hasta la página 6. La noticia está redactada por el corresponsal de La Vanguardia en Vitoria, Alberto Suárez Alba. Lo más destacable de la información de la página cuatro es el número de asistentes a los funerales. El título de la noticia dice que unas 50.000 personas asistieron, pero después el corresponsal explica que el número de asistentes no era bien sabido del todo y que cada periódico decía un número: “Con asistencia estimada en círculos periodísticos entre las 40 y las 50.000 personas”. La diferencia entre ambas cifras es muy exagerada y eso explica también las diferencias entre los periódicos de la época.
El día 7 de Marzo ya no le dedican ningún espacio en la portada a los sucesos. La primera noticia sobre Vitoria aparece en la página 6. Se trata de una noticia sobre como Fraga recibió a los periodistas cuando estaba en Vitoria. La noticia no tiene ninguna información novedosa ya que el propio Fraga les dijo a los periodistas que estaba hablando “off the record” y no podían publicar nada de lo que les iba a decir. Aún así La Vanguardia dedica varios párrafos a hablar sobre como les trató y habló Fraga: “nos hablaba más como a ciudadanos que como a periodistas”. Al final de esa noticia dicen que Fraga les entregó un comunicado de prensa y lo publican debajo de una manera muy diferenciada del resto de informaciones bajo el título de “Comunicado oficial”.
Debajo de este comunicado hablan sobre las entrevistas que mantuvieron el ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín Villa, con los sindicatos alaveses. Tampoco es una información muy novedosa ni detallada ya que el propio periódico dice que el ministro no quiso conceder ninguna entrevista.
La Vanguardia dedica en esa misma página una pequeña nota (18 líneas de una columna) para hablar de las peticiones que los representantes de las diferentes fábricas hicieron para que readmitieran a los despedidos y se liberaran los detenidos en los altercados del día 3 de Marzo. Es la noticia más pequeña de la página y posiblemente la más pequeña encontrada hasta ahora sobre lo acaecido en Vitoria. El hecho de que a esta noticia dediquen sólo 18 líneas a una columna cuando en esa misma página se dedican a hablar de Fraga durante bastantes más líneas a 3 columnas, ya dice de el periódico que era muy afín al régimen y que prefería dar menos importancia a los manifestantes.
En la página 8 de ese mismo día La Vanguardia dedica por primera vez una página entera para hablar de los sucesos de Vitoria. Lo más destacable a simple vista es que dedican dos fotografías: en la primera aparecen los tres fallecidos con los nombres en el pie de foto. En la segunda puede verse el funeral de los asesinados con dos de los tres ataúdes rodeados de gente. Esto es destacable porque sólo en la portada del día 5 de Marzo aparecieron fotografías que tenían alguna relación con los hechos.
La noticia de esta página trata sobre la homilía de los funerales. En la introducción el periódico destaca en negrita que el día anterior se publicó en algunos medios informativos lo que fue una homilía falsa y por tanto ese dían publican íntegra la verdadera homilía: “Ante esta primera confusión y con el deseo de mejor información hemos preferido ofrecer la versión más completa de la auténtica homilía, la que fue leída en la catedral”. Por tanto el resto de la noticia es la homilía íntegra de los funerales. Aunque a simple vista el periódico parece que ofrece una gran información eso no es así , son sólo las palabras textuales de la misa.
El día 9 de Marzo La Vanguardia dedica una fotografía que practicamente ocupa la mitad de la página y en la que se ve a Fraga reunido con el obispo de Vitoria. Es la fotografía más grande que tiene relación con los hechos de Vitoria y que sea de Fraga dice mucho del periódico.
En la portada de ese mismo día el periódico dedica dos columnas más anchas de lo normal y en la parte superior para dar el comunicado de prensa oficial de Fraga y Martín Villa. En esta nota oficial piden la paz para todos los ciudadanos y lamentan lo ocurrido la semana pasada.
La página 6 de este 9 de Marzo también está integramente dedicada a lo ocurrido en Vitoria. La primera noticia ocupa la mitad superior de la página. Lleva dos fotografías pero que no tienen relación directa con lo acaecido en Vitoria. La primera fotografía es de la Avenida de España en San Sebastián y en la segunda se pueden ver a varios manifestantes en Basauri. En la noticia Alberto Suárez explica al principio como poco a poco se está volviendo a la normalidad en Vitoria. Después con un ladillo da otra información distinta sobre el último fallecido. Es el único momento del día en el que el periódico habla de la cuarta víctima y sólo le dedica un par de párrafos. Después con otro ladillo el periodista habla de que con las readmisiones de los últimos obreros parece estar llegandose a una solución.
En la mitad inferior de la página destaca un titular en letras blancas sobre un recuadro negro: “Los señores Fraga y Martín Villa, en la capital alavesa”. Este titular destaca sobre el resto de informaciones de la página. Siguen dando más importancia a el Gobierno que a los obreros. Esta noticia está sacada de una rueda de prensa ofrecida por Fraga el día anterior. El periódico ofrece íntegramente las palabras que dijo el ministro de la Gobernación en la rueda de prensa durante prácticamente las tres columnas que ocupa la noticia. Ofrecen las palabras de Fraga tal cual como cita textual. El único momento en el que temrinan las citas textuales es cuando dicen que Fraga y Martín Villa se fueron en helicóptero al terminar la rueda de prensa.
A la derecha de esta información aparecen los “antecedentes del conflicto de Vitoria”. Se trata de una contextualización de los hechos ocurridos en la capital alavesa. No hay mucho que destacar ya que los antecedentes están narrados de manera distante y como dicen al final del escrito, es un resumen de la agencia de noticias “Cifra”.
El día 10 de Marzo en la portada del periódico sólo dedican una columna (la de la izquierda) para dar una noticia que lleva de título “A cada uno su responsabilidad”.
En esta noticia Fraga hace un llamamiento a los vitorianos y dice que deben “aprender todos de esta dramática lección sobre la convivencia ciudadana”. La columna aunque no va firmada parece más bien una columna de opinión ya que aparecen citas textuales de las palabras de Fraga en Vitoria y el periódico las valora. Dice que el planteamiento de Fraga de que cada uno debe asumir su responsabilidad es “sin duda, oportuno”. También dicen cosas como que “Grande es la responsabilidad de quienes promueven actos que pueden terminar en tragedia” para argumentar lo dicho por Fraga. También se hacen varias preguntas retóricas en relación a lo dicho por Fraga: “¿Cuál es el margen de libertad que tienen hoy los que el ministro llama líderes sindicales?” En esta columna se ve como el periódico está claramente a favor del Gobierno y de Fraga.
En el interior del periódico de ese mismo día, en la página 6 La Vanguardia dice en una noticia que ocupa casi toda la mitad superior de la página que la huelga de Vitoria está prácticamente finalizada. Es una noticia redactada por el corresponsal del periódico en la capital alavesa y en ella el periodista habla sobre como dos meses después del inicio de la huelga y una semana después de los asesinatos, la situación se está normalizando y 13.500 obreros se han ido incorporando a sus trabajos.
Una segunda noticia en esa misma página es un comunicado de prensa enviado por los círculos doctrinales “José Antonio” de Álava, Vizcaya y Navarra sobre lo ocurrido en Vitoria la semana anterior. En este comunicado puede leerse como se posicionan en contra de las medidas tomadas por el Gobierno y por la policía. “no estamos en absoluto de acuerdo con la actitud adoptada por la autoridad gubernativa, ni mucho menos con los medios utilizados por las fuerzas de represión”. El periódico publica el comunicado íntegro y tal cual, pero al contrario que otros comunicados oficiales del gobierno o de otras autoridades, este pasa desapercibido en medio de la página. Son 15 líneas a dos columnas que apenas están diferenciadas de la noticia anterior que no tienes nada que ver (una noticia sobre el funeral del fallecido en Basauri). El hecho de que La Vanguardia de menos importancia a este comunicado que a otros que también son oficiales, hace ver que intenta indirectamente posicionar a sus lectores a favor del Gobierno y de las fuerzas de seguridad en los altercados de Vitoria.
Ese día en el periódico sólo se menciona lo ocurrido en la capital alavesa al hablar de diversos disturbios que estaban ocurriendo en otras ciudades españolas: Los paros académicos en diversas facultades madrileñas, los paros de una hora en empresas del bajo Llobregat y las manifestaciones de Manresa. Todas estos altercados estaban ocurriendo como protesta de lo acaecido en Vitoria y por eso el periódico únicamente lo menciona.

En conclusión, La Vanguardia es un periódico claramente posicionado a favor de el Gobierno de la época. En todas las noticias se da a entender que los malos son los obreros y los buenos el gobienro y la policía.

OFICINA DE PRENSA DE EUZKADI (O.P.E.)


La Oficina de Prensa de Euskadi informa, el día anterior al incidente del 3 de Marzo de 1976, de que ya se estaban produciendo escenas de violencia en Vitoria. Según el periódico, en estas revueltas la policía empleaba gases lacrimógenos contra los trabajadores en huelga, los cuales habían levantado barricadas con vehículos, señales de tráfico y material de construcción. Se habla también de que la policía cargó contra los huelguistas “a porrazos” y que estos, en parte, se refugiaron en las iglesias.

El día siguiente al incidente la noticia aparece en la cuarta página del periódico. El titular dice: “La policía dispara contra los manifestados en Vitoria: Dos muertos y numerosos heridos”. La noticia explica que, al no conseguir la policía disolver una manifestación por medio de bombas de humo y gases lacrimógenos, decidieron disparar al aire, lo cual tampoco surgió efecto. Después el periódico explica que las fuerzas policiales se vieron acorraladas por los manifestantes y que tuvieron que hacer uso de las armas para defenderse. Es importante mencionar que todo lo que dice el periódico, lo hace bajo las palabras “según la nota del gobernador civil”.

El día 5 el periódico titula una noticia diciendo: “El choque de Vitoria era al parecer previsible”. La noticia habla sobre el tema diciendo que “SIN DUDA” el choque podría haberse previsto por las autoridades si se hubieran atenido a la información previa publicada en la prensa. Después, para probar sus argumentos, en el periódico aparece una noticia publicada en un periódico guipuzcoano el día anterior. Este periódico informa de que no se advertía adelanto alguno en la situación laboral y de que el gobernador había declarado que cualquier manifestación que tratara de alterar el orden  sería reducida mediante “severas medidas preventivas y en su caso represivas”.

El mismo día, más adelante, aparece otra noticia, esta vez más breve, en la que se publican los nombres de las dos víctimas, su edad y su lugar de trabajo. También se habla de la posibilidad de que haya un muerto más y del gravísimo estado de varios de los heridos.

Los días 6 y 7 de Marzo la OPE no hace referencia a lo sucedido, sin embargo, el día 8 el periódico le dedica al incidente 9 páginas casi enteras. La primera noticia que encontramos este día es, según el titular, una “declaración del Gobierno de Euzkadi”. En esta declaración se culpa al retraso en las aperturas a la democracia en España de las consecuencias ocurridas en Vitoria. Se menciona también que este retraso ha sido denunciado no sólo en los medios convencionales, sino también por las instituciones internacionales como el Consejo de Europa. Se habla del aplazamiento y los retrasos concernientes a la solución de las peticiones obreras en Vitoria y se dice que, estos retrasos “han hecho estallar el 3 de marzo un enfrentamiento REPRESIVO enteramente culpable con los muertos y heridos cuya lista por desgracia no ha acabado de cerrarse”. El Gobierno Vasco culpa a las responsabilidades del poder madrileño y exige una rápida rectificación.

En otra noticia aparecen datos de los tres muertos, se dice que hay 88 heridos, cuatro muy graves y ocho graves, que el día 4 la ciudad se hallaba paralizada, que el Ayuntamiento de Vitoria había declarado el viernes día de luto y que el día 5, en el que la ciudad se encontraba “completamente paralizada”, se celebraron los funerales de forma pacífica y con una asistencia de 50.000 personas. También pone que tanto el Ayuntamiento como la Diputación Foral de Álava anunciaron su disconformidad hacia la actuación gubernamental.

Seguidamente se explica que el domingo falleció otro de los heridos, sumando ya cuatro los muertos. En una noticia con el titular “llamamiento a una huelga general” aparecen unas citas del sindicato Comisiones Obreras, que definen los sucesos como una “agresión salvaje”. Estas declaraciones hablan ya de 6 muertos y hacen un llamamiento a la huelga para expresar la solidaridad con los trabajadores alaveses, la indignación ante la “brutal matanza” y la exigencia de que “los responsables respondan de este crimen ante el pueblo”.

Más adelante se explica que el policía que se había dicho que había muerto estaba vivo, aunque se encontraba grave y había perdido un ojo. Se habla también de que en Vitoria, cerraron las fábricas, los talleres y la mayor parte de las tiendas y los bancos.

Una vez más la OPE repite, esta vez en forma de titular, que “el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación Foral de Álava condenan la acción de la policía”. Bajo el titular se dice que el centro industrial vaso está “aturdido y callado después de varias horas de violencia”. Define los sucesos de Vitoria como “la peor explosión producida hasta ahora en España” y explica que ha producido “una ola de resentimiento contra el gobierno y la policía tanto en el País Vasco como en el resto de España”. La OPE califica de trágica la situación y explica que no parece que vaya a llevarse a cabo una transición pacífica hacia la democracia.

En el periódico se califica a Vitoria como “el teatro de uno de los conflictos laborales más largos de España”. Además, se explica de forma cronológica lo sucedido el día 3. La OPE describe de la siguiente manera el momento en el que la policía disparó bombas de humo y gases lacrimógenos: “Cuando los obreros, sofocados por los gases, se precipitaron al exterior, la policía disparó contra ellos. Los hospitales se llenaron rápidamente con los heridos y al acercarse un grupo de mujeres a uno de los hospitales en busca de información, la policía les atacó también”. También se explica que, según un periódico local, “se arrojaron gases lacrimógenos en las salas de operaciones y en los cuartos del servicio de socorro urgente”.

El día 9 de marzo la OPE llena hasta 11 páginas con los sucesos del 3 de marzo. La primera de las noticias del periódico titula diciendo “vuelve la normalidad en Vitoria”.

En cuanto a los heridos, el periódico informa de que seis de ellos singuen graves y dan el nombre y el nombre del hospital en el que murió, el día 7, uno de los hospitalizados. También se explica que Manuel Fraga pasó el sábado a visitar a uno de los heridos más graves, mientras que numerosas personas observaban su acceso en silencio desde las aceras. En el periódico aparece la declaración de uno de estos heridos que dice lo siguiente: “Nosotros no hacíamos nada, sólo pedíamos pan y trabajo”. En esta misma noticia se hace referencia a la homilía, que según el periódico fue muy comentada y no sólo en Vitoria, pronunciada en la catedral de María Inmaculada por las víctimas del incidente. Una homilía redactada por varios sacerdotes y que contaba con la autorización del obispo y de la cual aparece el comienzo en el periódico: “Una violencia ciega ha arrojado el peso de un dolor profundo sobre unas familias de Vitoria y sobre este pueblo nuestro… …Y no eran criminales (las víctimas) y no estaban perturbando la paz pública. Ni siquiera faltaban al respeto debido a nuestro templo… Esperamos de las autoridades competentes una rigurosa clarificación de los hechos. Sólo así se evitará la ocultación, tergiversación o manipulación de la verdad…”.

Se vuelven a contar los hechos sucedidos dentro de la iglesia, calificando la manifestación de los obreros que se encontraban en el interior de “reunión pacífica”. El periódico explica que Monseñor Peralta, obispo de Vitoria, fue escarnecido por los huelguistas públicamente mientras le acusaban de tener la responsabilidad en la intervención “brutal” de la policía. En la misma noticia aparece la siguiente declaración de un dirigente obrero, Jesús Fernández: “Los responsables de la catástrofe eran un puñado de patronos y las autoridades que han cumplido sus órdenes. Pedimos la dimisión de las autoridades responsables y la liberación de todos los que han sido detenidos”.

El 9 de marzo hay una noticia que ocupa 4 páginas enteras y que se titula “insultos a la policía en el entierro de las victimas de Vitoria”. En ella se habla sobre “insultos silenciosos” pronunciados contra las fuerzas policiales en los funerales de las víctimas, que dicen así: “Probablemente el desafío masivo y no violento hecho en España en los últimos 40 años ha tenido lugar en esta ciudad vasca, donde miles y miles de personas que asistieron al funeral de las víctimas insultaron a las fuerzas armadas con el gesto, sin palabras. (…) Los insultos a la policía, a la que se había llamado asesina desde el púlpito de la catedral, se produjeron en el camino del cementerio. El cortejo fúnebre se desvió deliberadamente del itinerario a seguir para pasar por delante del edificio del Gobierno Civil, donde había un largo frente de guardias de la policía armada y de la Guardia Civil, portando escudos y cascos y armados con metralletas, fusiles, pistolas y otras armas”.

Más adelante se habla de la ceremonia en la que se llamó a los muertos “mártires del pueblo” y se acusó a la policía de violencia injustificada. También se comenta el sermón leído por el sacerdote en el funeral, del que se dice que representa la confrontación mayor entre la iglesia y el gobierno desde que el general Franco intentó hace años exiliar a monseñor Añoveros, obispo de Bilbao.

El día 10 se habla sobre la huelga general del día 8. Se explica que fábricas, comercios y escuelas cerraron sus puertas y que en las calles se formaron corros de huelguistas. También se habla de las fuerzas policiales que circulaban por las calles y sobrevolaban el cielo con helicópteros. Según la OPE, “el ambiente era muy tenso”.

Por último, el periódico titula su última noticia del día 10 de marzo de la siguiente manera: “Fraga Iribarne dice que si la buscan habrá pelea”. La noticia describe algo escrito en el diario de Londres The Times, en la cual se dice que Fraga se marchó de la “perturbada ciudad vasca” después de una visita relámpago y tras haber prometido que “si alguno quiere pelear, tendrá pelea”. Refiriéndose a las reivindicaciones obreras, aparece una declaración de Fraga que dice lo siguiente: “No es posible aceptar peticiones anarquistas o utópicas”.

Al final The Times explica que cuando Fraga visitó el hospital había unas 70 personas heridas por las balas de la policía y que algunos de los heridos insultaron al ministro. Después explica que por la noche la policía tuvo que disolver una manifestación formada por varios cientos de personas frente al edificio del Gobierno Civil, en la que se escucharon frases como “Fraga, asesino”.